
Presa, secreto, pluma y carne para guisar y para la brasa. Fresco y congelado.
Lo vas pagando a poquitos mientras crece en la dehesa. Cada euro se convierte en una pieza concreta, y te llega algo en cada etapa: del pack de bienvenida al jamón.

Para cada etiqueta y cada campaña buscamos al productor que cumple: certificación del ibérico por una entidad acreditada, registro sanitario y trazabilidad de cada pieza.
Tus cuotas se quedan en Toma Gocho. El productor cobra cuando cada pieza sale hacia tu casa, no antes.
Tu contrato es con Toma Gocho. Si un productor falla, te lo entregamos con otro de la misma etiqueta o te devolvemos lo que hayas pagado por esa pieza.
No esperas cuatro años para ver algo: al terminar la crianza llega lo fresco, a los meses los embutidos y, al final, los jamones.

Presa, secreto, pluma y carne para guisar y para la brasa. Fresco y congelado.

Curados en Guijuelo. El lomo, al menos 70 días en secadero.

Primero las paletas y, al final, los dos jamones de tu gocho.
En cada campaña elegimos el productor adecuado para cada etiqueta. Cuanto mejor la etiqueta, más larga la cría. Nuestros proveedores
El color de cada sello es el del precinto oficial de su etiqueta en la norma del ibérico (Real Decreto 4/2014): negro, rojo, verde y blanco.
El medio lleva un jamón, una paleta, un lomo y la mitad de lo demás.

Cuanto antes pongas el dinero, menos pagas en total.
Aportaciones sueltas, cuando quieras. Cada euro va a la siguiente pieza de la lista.
Lo curado espera en la bodega hasta que lo pidas.
Necesitamos tu dirección para los envíos. Hoy no se cobra nada: te escribimos para confirmar y entonces se hace el primer cobro.
Te enviamos ahora un jamón de la campaña anterior del mismo productor y lo pagas en cuotas sin intereses.